Los tontos útiles, fue la calificación utilizada en su momento por el comentarista Jaime Arellano, actual precandidato a diputado por el partido de la nueva “ALN”, cuando los diputados de la oposición de nuestro país, por acciones por un lado blandengues y por otro lado pactistas, favorecían con dicho actuar al hoy partido de gobierno FSLN, calificación que hoy en día resulta caerle al propio Arellano, por ser autor de la división opositora, tras un actuar ambicioso por lograr una diputación en la asamblea nacional. Sin embargo resulta atrayente para el oficialismo, que en la actualidad dicha calificación tenga validez en nuestra clase política, en lo que hace a la oposición nicaragüense, pues el ir dividido en tres partidos liberales a las elecciones presidenciales del seis de noviembre del dos mil once, los hace caer en la trampa de los Sandinistas, del que dividido la oposición, al oficialismo le sería más fácil obtener la presidencia sin el tener estos últimos que robarse las elecciones referidas.
Las razones son sencillas y es que ningún candidato de oposición dividido podrá sobrepasar en votos al candidato del frente en dicha elección y más aún con la actual ley electoral, pues la misma establece que con el 40% de los votos, con la salvedad del 35% de los mismos, puede resultar electo determinado candidato en la contienda, que dicho sea de paso fue lo que sucedió en las elecciones del 2006, en el que bajo el porcentaje mínimo de los votos del 35% atrás referido, resultó electo Ortega, esto gracias a una reforma a la ley electoral que fue aprobada en el año dos mil con los votos de los diputados Orteguistas más los votos de los diputados del aquel entonces presidente de la República Arnoldo Alemán.
Por lo anterior, tomando en cuenta dicha regla electoral, así como lo que implica sus consecuencias del ir dividido la oposición en dicha elección, sumándole a esto el tener hoy a un frente sandinista en el poder, de tener a un candidato ilegal en dicha contienda electoral, por estar el CSE con magistrados de factos roba votos, delincuentes, saqueadores del erario público, por todo esto es importante la unidad de todas las fuerzas democráticas nicaragüenses, en donde verdaderamente dejen de estar prestándose al juego del frente sandinista y se unan de una vez por toda todos los partidos y movimientos sociales que representaron el 62% de los votos en contra de Ortega en la elección presidencial del 2006.
El ir la oposición dividida a las elecciones del noviembre próximo, bajo la negativa de la observación nacional e internacional, con magistrados de factos en el CSE y con un candidato ilegal como lo es Ortega, provocaría una masiva dispersión y abstención del voto liberal, sobre todo abstención, misma que beneficiaría considerablemente al Frente Sandinista al punto de no tener el oficialismo que robarse las elecciones y así estos alcanzarían más de 50 diputados en la asamblea nacional justo lo necesario para que el frente se perpetúe en el poder de por vida y en ese entonces si vendría la verdadera, real y contenida furia del partido contra el pueblo opositor, contra los tontos útiles, contra los empresarios y en si contra todo aquel que se le oponga.
Lo acontecer en un futuro previo a las elecciones alrededor de los partidos de oposición, va depender de lo cual dispuesto, lleno de intención y de verdadero patriotismo estén para ese entonces los tontos útiles opositores de nuestro país, para llevar a cabo una verdadera y absoluta unidad, y así definir unidos un sin números de estrategias, entre ella la lucha desde las calles para exigir la observación nacional e internacional en dicha elección, y así unidos y con la observación debida, lograr un seguro triunfo aplastante opuesto al oficialismo en las elecciones del noviembre próximo.
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