
Por reformas a la constitución vigente y con el voto de la fracción del FSLN, en gobiernos anteriores se puso un candado a los que muchos le llaman fenómeno o enfermedad reeleccionista, en aras de cumplir con el fin por el cual se llevo a cabo la insurrección en nuestro país, sin embargo resulta hoy, que los propulsores de la eliminación de dicha enfermedad son lo que ahora la pretenden descartar de nuestro ordenamiento jurídico, es decir de la constitución de la República, a través de una sentencia de la Corte Suprema de Justicia.
Si es violación o no a la ley el haber emitido la Corte Suprema dicha sentencia legalizando la reelección no lo diré, pues ya se volvió costumbre de parte del presidente Ortega el realizar actos en contra de las leyes y aburre decirlo de serlo así y más cuando vemos y escuchamos a los políticos dis que opositores quejarse en contra de esos actos a través de conferencias de prensas convocadas en diferentes hoteles capitalinos, como que si ese fuere el medio adecuado para frenar los actos ilegales que emprende Ortega en contra de las leyes.
A mi juicio, pensar y modo de ver las cosas yo considero que el establecer la reelección indefinida no sería malo, sin embargo esto no quiere decir que esté de acuerdo con la sentencia emitida por la Corte Suprema de Justicia en la que se pretende establecer dicha figura. Más una cosa es establecerla a través del canal y medio establecido por la ley que es la Asamblea Nacional y otra cosa muy distinta es quererla establecer por las pistola de Ortega a la fuerza de forma ilegal y peor más aun es pretender llevarla a cabo dentro de un contexto electoral con magistrados de factos sin el permitirse la observación nacional y extranjera para dentro de dicho contexto robarse las elecciones a como se las robaron los Orteguistas en los comicios municipales del 2008 y Regionales del 2009, no respetandose así la voluntad del pueblo de elegir a sus autoridades a través del sufragio libre y secreto en elecciones transparente.
Vuelvo y repito, es correcto establecer la figura de la reelección pero a través del medio que establece la Ley, siendo la Asamblea Nacional, en donde se constituya un Consejo Supremo Electoral con magistrados honestos e imparciales que no estén a merced de ningún partido a como actualmente lo están y respeten así la voluntad del pueblo expresada con su voto a través de los procesos electorales, bajo la existencia de diversos partidos políticos y en donde el porcentaje para ser presidente de la nación sea el cincuenta más uno de los votos de los nicaragüenses.
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