domingo, 20 de febrero de 2011

Y más división.

A cuatro años y tres meses de las elecciones presidenciales y legislativas del 2006, las fuerzas liberales nicaragüenses se encuentran aún divididas en diferentes fracciones: movimiento vamos con Eduardo, alianza liberal nicaragüense y los liberales constitucionalista.

Resulta inconcebible y reprochable que estos señores de la cúpula de los referidos partidos y movimientos, pretendan a estas alturas ir divididos en las elecciones presidenciales y legislativas del seis de noviembre del 2011 y por consiguiente sigan con esas pugnas, ambiciones, desconfianzas y enfermedad de liderazgo de que soy yo porque soy yo el líder por cuanto a resultados de encuestas o a resultados de los comicios presidenciales y legislativas del 2006.

Mientras las bases de las diferentes fracciones liberales claman la unidad, los personeros de dichos movimientos y partidos políticos juegan con esa petición tan ansiada de un pueblo demócrata traducido en base y al cual se deben, pues al fin de cuenta son las bases las que llevan a ocupar los cargos a esas cúpulas y por consiguientes son ellas las que mantienen vivo con su voto políticamente hablando a una organización partidaria.

Soy del criterio que la pluralidad de partidos debe ser admitida en los comicios, al fin de cuenta eso es parte de la democracia, más sin embargo bajo el contexto político electoral en que nos encontramos, de un Frente Sandinista en el poder que a mañas y artimañas pretende perpetuarse en el poder con un Consejo Supremo Electoral de magistrados de factos que no quieren permitir la observación nacional e internacional para así robarse las elecciones y de esta forma garantizarle un supuesto triunfo arrollador al partido de gobierno.

La división no debe ser admitida por los contexto señalados y más aun cuando el porcentaje mínimo para ser presidente de la nación es del 35% de los votos válidos, gracias a una reforma a la ley electoral que propicio el señor Arnoldo Alemán a Ortega en el año 2000.

Aquellos ingenuos que como el señor Montealegre crean ya sea de manera ingenua o maliciosamente sería posible ganar los comicios presidenciales del 2011 aún divididos valiéndose de las elecciones de 1996, en la que en dicha contienda corrieron veintidós partidos políticos y salió vencedor el señor Arnoldo Alemán está totalmente equivocado, en principio porque el porcentaje en aquel momento para ser electo presidente de la república era del 45% y no el 40% con la salvedad del 35% mínimo de los votos válidos que actualmente existe en nuestra ley electoral, además en aquel entonces el consejo Supremo Electoral no estaba lleno de ladrones de votos y del erario público a como actualmente lo está, sumándole a esto la permitida de la observación nacional e internacional en dicho comicio y la existencia en aquel entonces de un gobierno demócrata como lo era el de Doña Violeta Barrios de Chamorro, lo que implica a fin de cuenta que divididos los liberales y demás fuerzas demócratas de nuestro país le será fácil a Ortega ganar e inclusive limpiamente las elecciones por razón del 35% mínimo de los votos que se requiere para ser presidente de la nación, pues Ortega siempre cuenta con un 38% a 42 % de los votos en una elección, de tal forma que esta regla electoral obliga ir unido y no dividido a como lo pretenden hacer las diversas fracciones liberales de nuestro país, de lo contrario de manera inconsciente pero irresponsablemente o en su caso de manera consciente y maliciosamente propiciaran un triunfo a Ortega sin necesidad en inclusive de que se este último se tenga que robar las elecciones.

Por otro lado, es una posición cobarde, blandengue y errada el decir los Señores Eduardo Montealegre, Arnoldo Alemán y los de la ALN que con los fiscales en caso que no haya observación electoral se defenderá el voto y se evitara así el fraude en dicho comicio lo cual es totalmente falso, pues el fiscal a lucha de capa y espada puede no permitir el fraude en su urna, más no puede evitar el fraude y el cambio de resultados en su caso que harán los magistrados de factos en el Consejo Supremo Electoral a la hora de dar los resultados.
El ejemplo de lo anterior lo vemos reflejados en los comicios del 2008 y 2009, en el que los resultados salidos de las urnas electorales fueron cambiados al llegar al CSE.

El procurar que los liberales vayan divididos en las elecciones, es una de las estrategias que el FSLN se está apostando a conseguir y la cual lo tontos útiles de los liberales le estarían facilitando lograr, estrategia como de igual lo fue de parte del FSLN el haberle otorgado al señor Indalecio Rodríguez la presidencia y representación legal del PLI, para que así vayan no dos, sino tres fracciones liberales por su lado en la contienda electoral de noviembre próximo propiciando así más división.

Ojala y estos señores dis que opositores reflexionen y dejen a un lado las pugnas, ambiciones, desconfianzas y enfermedad de liderazgo y se unan antes del primero de Marzo, fecha en que está prevista la inscripción de alianza de partidos políticos en el CSE y de esta forma dejen de jugar con las bases al no unificarse, pues nuevamente una división en la contienda provocaría la abstención o dispersión del voto sin lograr victoria alguna en las elecciones presidenciales a llevarse a cabo este año.

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