martes, 8 de febrero de 2011

Ni capacidad ni profesionalismo sino que vandalismo.

Con el actual gobierno sandinista que preside Ortega, la capacidad y el profesionalismo que se requieren en una persona para ser contratada y desempeñar un cargo es irrelevante, pues al fin y el cabo lo que importa no es que tan preparada esta la persona sino que tan alcance tiene su brazo para llevar lo más largo posible una piedra y fijarla a su objetivo, o que valentía y destreza tiene para tirar morteros, agarrar tubos y machetes para crear caos en las calles de nuestro país a fin de amedrentar al pueblo opositor nicaragüense cuando este trata de manifestarse pacíficamente en las vías para defender lo que en derecho les corresponde, sumándole a lo anterior lo servil que sea con su superior y lo cual dispuesto este el empleado para asistir a las diferentes concentraciones obligatorias partidarias que vive efectuando muy a menudo Ortega.

Si reunís los requisitos antes señalado ya tenes seguro un buen puesto con un jugoso salario a devengar más un sinnúmero de beneficios a recibir.

Tan es así que muchos funcionarios públicos, le importa echar andar la labor institucional con tal que los funcionarios asistan a reuniones del partido, argumentando que lo que la labor institucional puede esperar más no lo partidario.

Sin duda alguna cosas como esta son las que limitan a un estado por la llenada de personas mediocres incapaces que a la hora de llegada no pueden hacer frente a la función pública bajo el cargo a desempeñar, teniendo que asumir su función estatal aquellos capacitados profesionales que son contratados por ellos para dicho fin y lo peor aun es que esos capacitados profesionales no son muy bien remunerados.

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